Jokin Azpiazu analiza las contradicciones del popular discurso de las nuevas masculinidades: el excesivo protagonismo, la escasa vinculación a las teorías feministas, el heterocentrismo, el binarismo, o las resistencias a renunciar a los privilegios.
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| Señora Milton /Pikara Magazine |
La idea que subyace en la atención que la masculinidad está
recibiendo en el terreno académico es la siguiente: el género es una
construcción social (tal y como la teoría feminista ha argumentado
ampliamente) que también nos afecta a los hombres. Por lo tanto, poner
el “ser hombre” a debate e iniciar una tarea de deconstrucción es
posible. Así, los estudios sobre la masculinidad nos animan a ampliar la
mirada sobre el género, a mirar a los hombres. Esto tiene sus efectos
positivos, ya que los hombres no nos situaríamos ya en la base de “lo
universal” sino en el terreno de las normas de género y su contingencia
histórica y social.
